
Jota González da instrucciones a Stojanovic. / juan Marín
La Asobal no es una liga normal. Primero, porque es casi la única competición nacional que prioriza las ligas europeas: son éstas las que se juegan los fines de semana, mientras la competición liguera queda para martes o miércoles. Después, porque las jornadas se reparten entre tres o incluso cuatro días. Y finalmente, porque los parones durante la competición y entre una y otra vuelta, son continuos y larguísimos. Ahora, por ejemplo, toca uno de ellos: la liga se interrumpe el fin de semana del 29 de noviembre... para la disputa del ‘Partido de las Estrellas’ de Asobal.
Como al Naturhouse le coincidió que el partido anterior, ante el Barça, se jugó un martes, resulta que los riojanos van a estar 16 días sin jugar. Una eternidad.
Eso sí, cuando los riojanos vuelvan, será para disputar dos partidos en tres días. El 3 de diciembre, miércoles, visita La Rioja el Ciudad Real de las estrellas. Y el 6, sábado, el Naturhouse juega en Pontevedra ante el Teucro, en un partido importantísimo para sus aspiraciones.
Para el técnico del Naturhouse, Jota González, un calendario tan irregular no beneficia a los equipos pequeños. «Los grandes están acostumbrados a este ritmo competitivo, y los pequeños necesitamos prepararnos más los partidos», explica. Por ejemplo, el equipo viajó a Barcelona casi sin preparar el planteamiento táctico para jugar en el Palau.
Ahora, en un parón de más de dos semanas, «la concentración del jugador baja enormemente», señala. «Los jugadores son como los estudiantes, que necesitan tener cerca los exámenes para ponerse a estudiar mejor. A los jugadores les pasa lo mismo, que si no hay un objetivo inmediato, les es más difícil».
Más normalidad
Jota, en fin, cree que su equipo necesitaría «más normalidad y regularidad» en el calendario. «Pero esto es lo que hay, y es para todos igual».
El calendario también juega malas pasadas al equipo desde el punto de vista económico, puesto que le condena a recibir al Ciudad Real, uno de los equipos más atractivos para el publico, un miércoles. Y eso redundará en perjuicio, como es evidente, para la taquilla.
En cualquier caso, el Naturhouse seguirá un ritmo de entrenamientos normal, de lunes a viernes, durante esta semana de parón. Pero el Palacio estará tres semanas sin balonmano. Demasiado.