Giralt dice que rechazó medio millón de euros por las firmas
Giralt ha garantizado que no aceptó la oferta por dos motivos: por tratarse de un delito y porque detrás de esta acción podría haber una jugada para cazarlo en un renuncio y paralizar la recogida de firmas de la moción de censura, en cuyo periodo de quince días reunió más de 9.000.
El promotor de la moción de censura explicó que cuando tuvo todas las firmas, un equipo de colaboradores volcó toda la información con los datos de los socios a un programa "ya que últimamente en las oficinas del Barcelona ha habido robos".
No obstante, Giralt garantizó que cuando concluya el proceso de la moción, con el referendo el domingo en el Camo Nou, se desplazará a la notaría propiedad del Sergi González donde se encuentra esta información para destruirla.
Oriol Giralt llevó a cabo este control de los socios que habían promovido la moción con su firma para prevenirse ante cualquier suceso que pudiese acompañar a las papeletas entregadas al FC Barcelona, y que aún siguen almacenadas en una caja fuerte, de donde se extraerán cuando acabe la moción para ser quemadas.
El mercado negro de firmas y de documentos de identidad es un secreto a voces que planea durante la época preelectoral, cuando los precandidatos a la presidencia del FC Barcelona necesitan reunir apoyos de socios para pasar el primer corte, un proceso azaroso y en el que todos los presidenciables y sus equipos destinan esfuerzos sin límites, incluso económicos.


















